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Economía circular en casa

Economía circular en casa

Aplicar la economía circular en casa no solo es posible, sino necesario. Muchas veces se cree que este tipo de economía solo se aplica en grandes industrias, pero esto no es cierto. En realidad, es algo que debe aplicarse de manera cotidiana y en todos los ámbitos. De hecho, se considera que debe ser casi como un estilo de vida y no una obligación ni algo extraordinario. 

Incluso, aplicar la economía circular en el hogar es algo necesario para cultivar esta práctica desde la niñez. Los más pequeños aprenden a convivir con este concepto desde la más corta edad. Es decir, se les torna un hábito pensar en criterios de economía circular. 

¿Qué entendemos por economía circular? 

La economía circular es la recolocación de los desechos en una cadena de producción. Por lo tanto, se evita que se acumulen desperdicios. Incluso, se eliminan concepto de desechos. Esto último es sustituido por la idea de nueva materia prima. 

Es un criterio muy usado para promover la protección del ambiente. Se considera que los seres humanos ya han dejado demasiados desperdicios sobre el planeta. Es hora de no generar más cantidad de este tipo de material. Por lo tanto, la gran solución es utilizar una economía de tipo circular. 

¿Cómo aplicar economía circular en el hogar? 

La economía circular tiene como principio ser diferente a la economía lineal. Esta última tiene tres fases: fabricación de un producto, utilización del producto y deshecho del mismo cuando termina su vida útil. Ahora, se propone que dicho producto se pueda recolocar en un sistema de producción. Esto implica que no tiene un final convertido en “desperdicio”. Veamos algunos ejemplos en el hogar: 

  • Reparar equipos y aparatos, logrando así extender su vida útil. 
  • La ropa que ya no se usa, puede ser utilizada para confeccionar prendas nuevas. 
  • Si se cuenta con un patio, tener un sistema de compostaje para el abono. 
  • Las aguas residuales se pueden usar como líquido para los inodoros. 
  • Comprar cosas de segunda mano y arreglarlas para dotarlas de mayor vida útil. 
  • Clasificar a la basura de la casa, para llevarla luego a sitios donde puedan utilizarla. 

Basta con imaginar que un niño crece en un ambiente con estas actividades. El resultado será un adulto con conocimientos de la economía circular. Además, la persona responsable con el ambiente. Por eso, se dice que este tipo de economía de circularidad debe ser cultivada en las casas de todas las personas. ¡Hagámoslo! 

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